domingo, 12 de febrero de 2017

LOS MENTIRUKIS

Los mentirukis no siempre se llamaron así. No es que se pasaran la vida contando mentiras, sólo las utilizaban de vez en cuando para engañar a los viajeros y quedarse con sus joyas. Eso fue lo que les condenó, pues sin saberlo, tramaron un engaño contra un gran mago. Y éste, al descubrirlo, lanzó una gran maldición sobre todos los del pueblo: ni un solo día podrían acostarse sin haber dicho una mentira.
No parecía una maldición tan terrible, teniendo en cuenta que sólo se trataba de una mentira al día, pero sus efectos resultaron desastrosos. ¡Todos mentían todos los días! Así que no había manera de fiarse de ellos, ni de saber si hablaban en serio, si irían donde decían o pagarían lo que prometían. Los engaños y enfados entre ellos eran constantes, y el ambiente en el pueblo se volvió insoportable. Finalmente, se acostumbraron a todo aquello, y los mentirukis, que así empezaron a llamarles, se ganaron la peor fama del mundo, pues además de mentirosos, se les consideraba tramposos y ladrones. Y así siguió siendo durante siglos...
Panta fue el primer mentiruki que trató de liberarse de la maldición . Le parecía increíble que una sola mentira al día pudiera provocar aquel caos , y
buscó por todas partes la forma de pararlo. Consultó los grandes libros de la magia, habló con guardianes de la luz y suplicó ayuda a las brujas negras, pero todo era inútil: sólo el mago que inició la maldición tenía poder para terminarla.
Panta no se rindió, pues deseaba con todas sus fuerzas poder tener amigos de los que fiarse, y conseguir que ellos también pudieran fiarse de él. Y entonces, se le ocurrió un experimento: ¿qué pasaría si sólo decía mentiras?
Cuando probó su idea, algunos pensaron que se había vuelto loco, pero no tardaron en comprender qué era lo que pretendía, y en unos pocos días, Panta se convirtió en el primer mentiruki en quien se podía confiar. Y aquello resultó ser un alivio para el resto de los mentirukis, pues llevaban toda la vida deseando tratar con alguien que no fuera a mentirles en cualquier momento. Todos confiaban a Panta sus negocios y temas importantes, y antes de darse cuenta, Panta el Sincero se había convertido en el más famoso y querido de los mentirukis. Viendo las ventajas que tenía la vida desde el lado honrado, y hartos de su mentira de cada día, los mentirukis comenzaron a seguir el ejemplo de Panta, y se pasaron al grupo de los que hablaban al revés, y todo lo que decían era mentira.

Así siguieron viviendo los mentirukis durante muchos años, hasta que aquella historia se transformó en leyenda y luego se olvidó. Y el único recuerdo que quedó de la maldición fue un extraño idioma que parecía hablarse al revés, y un cuidado muy especial por no decir ni una sola mentira, pues nadie mejor que los mentirukis sabe que hasta las más pequeñas mentiras tienen poder para estropearlo todo.

No existen mentiras pequeñas; todas las mentiras conducen a lo mismo y son fuente de                                                                   problemas y complicaciones

sábado, 4 de febrero de 2017

ACTIVIDADES DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA DE GUADALAJARA FEBRERO 2017

La actividad del Seminario de Literatura Infantil y Juvenil tiene doble protagonismo en la programación de febrero. Por un lado, nos invita a disfrutar de la Exposición de los carteles presentados al concurso para el Maratón de los Cuentos de 2017, de entre los que saldrá el cartel anunciador de este año, que tendrá por tema Oriente. Por otro, recupera el tradicional Corro de los cuentistas, una invitación a compartir historias, que fue la prehistoria y el germen del actual Viernes de los cuentos.
Te recordamos, además, varias propuestas para público familiar.
Nuestra cita mensual con La Hora del Cuento nos trae esta vez Pollopopoesía, un espectáculo donde se mezclan narración oral, poesía, música y dibujo animado. La sesión estará cargo de Dani Orviz, una de las sensaciones del último Maratón, y Cristina Gargo. También podéis contemplar y recordar lo que fue la última Noche Mágica de la Biblioteca con la muestra de fotografías realizadas con ese motivo, que estarán expuestas en la sala infantil.

jueves, 26 de enero de 2017

¿Cómo justificar el aprendizaje de la lectura?

                                                                                                                                                                                                                       

Las destrezas en la lectura comprensiva y en la expresión ordenada y coherente del propio pensamiento, verbalmente y por escrito, son para el alumno garantía de éxito en todas las materias de enseñanza. Contribuyen a proporcionarle independencia, confianza en si mismo y una sólida base para su formación permanente una vez terminada la escolaridad, al tiempo que le convierte en un ciudadano más  informado, más creativo, más crítico y, en consecuencia, más libre. Porque cuando se lee un libro, de forma natural, intuitiva, apenas perceptible, se está despertando la sensibilidad del lector, su capacidad crítica, enriqueciendo su vocabulario,
mostrándole las diferentes formas de expresión; el lector está  adquiriendo conocimientos geográficos, históricos, matemáticos, plásticos, religiosos…;aprendiendo a escribir (ortografía, sintaxis, puntuaciones, figuras literarias…); perfeccionando su capacidad comprensiva, de síntesis, de análisis; ejercitando su facultad de imaginar, de recrear la realidad… 
En definitiva cuando se lee un libro, suele haber, además de gozo, un enriquecimiento integral del lector

lunes, 16 de enero de 2017

SEGUIMOS CON LOS PEQUES



Me aportan esta dirección para que los peques  se vayan a dormir. Antes era :Vamos a la cama que ...con Cleo ,.....,.........,.......,... Cuquín ,Recordad a los demás.

http://www.elmundo.es/sapos-y-princesas/2017/01/14/587a8e98ca474190638b4592.html


Gracias por la aportación.

Resultado de imagen de los telerines



lunes, 2 de enero de 2017

PARA LOS PEQUES

Entrad en este enlace  y veréis que divertido.

http://www.educa.jcyl.es/educacyl/cm/zonaalumnos/tkPopUp?pgseed=1267293128248&idContent=45813&locale=es_ES&textOnly=false


domingo, 1 de enero de 2017

TRES DESEOS PARA EL 2017

  1. Motivarles para aprender con ganas.
  2. Comprender la diferencia y ser mejores personas.
  3. ¡Conseguir que les encante leer!
                   ¡ Vamos a conseguir este propósito!

martes, 27 de diciembre de 2016

CENTENARIO DE ROALD DAHL

Este año se celebra el centenario de Roald Dahl .Os adjunto una dirección donde aparecen  las principales obras con su tema y guía para distintas edades.
                                               http://www.roalddahl.es/ 

Portada Charlie y la fábrica de chocolate

sábado, 24 de diciembre de 2016

Navidad 2016




              Os deseamos felicidad, aventuras... ¡y buenas lecturas!

miércoles, 14 de diciembre de 2016

UN HUECO EN EL BELÉN

                                 Valor Educativo Espíritu navideño


Idea y enseñanza principal Todos y cada uno somos importantes, y la mejor forma de hacérselo sentir a los demás es con actos de amor y servicio

Ambientación Un belén de figuritas

Personajes Las figuras de un belén navideño


Cuento 
Simón era un pequeña figurita de plástico para poner en cualquier esquina de un belén navideño. Había nacido en una gran fábrica en china y ni siquiera estaba muy bien pintado, así que siempre le tocaba estar lejos del portal, rellenando cualquier hueco o dejándose mordisquear por los niños de la casa. Pero quería mucho al Niño, quien todos los días le miraba y sonría desde el pesebre. Él solo soñaba con que algún año le colocaran cerca del portal…
Una noche, poco antes de Navidad, María hizo llamar a todo el mundo.
- Necesitamos vuestra ayuda. Está a punto de empezar una gran guerra y Jesusito ha tenido que irse para tratar de evitarla. Alguien tiene que sustituirle hasta que vuelva.
- Yo lo haré - dijo un precioso angelito-. No creo que sea difícil hacer de bebé.
El angelito ocupó su puesto en el pesebre, así que otro angelito tuvo que ocupar el lugar que dejó vacío. A ese otro angelito lo sustituyó un pastorcillo… y así muchas figuritas tuvieron que cambiar sus puestos. Con los cambios, Simón terminó haciendo de pastor, mucho más cerca del portal de lo que le había tocado nunca.
Pero no salió bien. El angelito era precioso y lloraba como un bebé, pero se notaba muchísimo que no era el Niño. José tuvo que pedirle que se marchara y buscaron otro sustituto. Nuevamente las figuritas cambiaron sus puestos y Simón terminó aún más cerca del portal.
El nuevo sustituto tampoco supo imitar al Niño. Y tampoco ninguno de los muchos otros que siguieron probando durante toda la noche. Con los cambios, Simón llegó a estar bastante cerca del portal. Emocionado, ayudaba en todo lo que podía: cepillaba los animales, limpiaba el establo, llevaba el agua, charlaba con los ancianos, cantaba con los angelitos... Lo hizo tan bien que, cuando por fin encontraron un buen sustituto, María y José le dejaron quedarse por allí cerca.
Era la más feliz figurita del mundo y solo una cosa le intrigaba: había ido por agua cuando eligieron al sustituto y no había visto quién era. Siempre que miraba estaba cubierto por las sábanas y, como nadie echaba de menos al verdadero Niño, Simón tenía la esperanza de que fuera el mismo Jesús quien había vuelto. Un día no pudo más y, aprovechando que era temprano y todos dormían, miró bajo las sábanas…
Cuando sacó la cabeza una enorme lágrima rodaba por su mejilla. María le miraba dulcemente.
- No está…
- Lo sé - dijo María-. No hay nadie. El sustituto de Jesús no está en la cuna. Eres tú, Simón.
- Pero si yo solo soy una figurita mal hecha…
- ¡No estarás tan mal hecha cuando has conseguido que nadie se dé cuenta de que no estaba! Mira, Simón, tú has hecho lo que mejor se le da a Jesús: querer a todos tanto que se sientan verdaderamente especiales ¿Verdad que lo sentías cuando Él te miraba cada día? Y los demás lo sienten gracias a ti.
Simón sonrió.
- Jesús me ha pedido que sigas guardándole el secreto. Sigue buscando sustitutos como tú en cada pequeño rincón del mundo, para convertirlo en un lugar mejor ¿Querrías seguir siendo el niño invisible de este nacimiento?
¡Por supuesto que quería! Y así fue cómo Simón se unió a la inmensa lista de gente que, como querría Jesús, celebran la Navidad haciendo que su pequeño mundo sea un poco mejor.


Autor.Pedro Pablo Sacristan

domingo, 6 de noviembre de 2016

Educación, niños y dispositivos: un poco de sentido común, por favor.

Si definiésemos bien la educación, los dispositivos no serían un enemigo del aprendizaje, sino uno de sus más poderosos aliados, y los deberes serían un anacronismo absurdo, porque el tiempo fuera del colegio estaría destinado a otras actividades que completasen el desarrollo. La idea de “los deberes son lo primero y los dispositivos son para jugar” es profundamente absurda como tal. Los dispositivos son, por un lado, la llave de los contenidos, mucho más de lo que puede serlo un libro de texto. No, el conocimiento ya no está en los libros de texto, que de hecho, deberían desaparecer lo antes posible y dejar que los niños entendiesen que los contenidos viven distribuidos por toda la red y hay que aprender a extraerlos como parte del proceso educativo.
Por otro lado, los dispositivos son una pieza definitoria del entorno en el que los niños van a vivir toda su vida, lo que debería hacer que destinásemos una parte significativa de la educación a que se acostumbrasen a ellos y a extraerles valor, no a empeñarnos en que los consideren una absurda pérdida de tiempo. Y finalmente, los dispositivos permiten acceso a un entorno de relación en el que también resulta fundamental que los niños aprendan a desempeñarse desde pequeños.
Si tienes hijos, plantéate lo siguiente:
  • Los dispositivos son una parte importante del entorno actual. Cuanto antes aprendan tus hijos a utilizarlos bien y con responsabilidad, a saber solucionar problemas con ellos o en ellos, y a entender cómo y por qué funcionan y qué usos les pueden dar, mejor preparados estarán. Serán menos ignorantes.
  • Los dispositivos dan acceso a infinitas actividades, y su uso, como todo, tiene que hacerse con sentido común. Tan malo es que un niño no sepa hacer la O con un canuto cuando le pones un dispositivo en las manos, como que esté todas las horas del día con la nariz pegada a una pantalla. Hay otras actividades, son muy importantes, y una parte fundamental de la educación consiste en enseñar a priorizar.
  • Los dispositivos no son un “apaganiños” ni un sustitutivo de la educación. Si tu hijo te molesta, edúcalo, no lo atontes con un juego en un dispositivo como si fuera un dardo tranquilizante.
  • Los dispositivos sirven para acceder a información y para utilizar esa información para consolidar conocimiento. Enseña a tus hijos que los dispositivos no son solo para jugar, sino que pueden – y deben – utilizarlos cuando necesiten saber algo. Enséñales estrategias de búsqueda, a no quedarse siempre con el primer resultado, a verificar las fuentes, a aplicar razonamiento crítico… a pensar en un entorno conectado.
  • Los dispositivos son la puerta al entorno social, que hoy en día funciona como conexión permanente, pero enséñales a priorizar, a que no se cae el mundo por no contestar a algo si están en medio de la cena, dando un paseo, manteniendo una conversación o viendo una puesta de sol. Cuanto antes empiecen a entenderlo los niños, mejor. Si no los educas en ello, te encontrarás con que compartirán cosas que no debían compartir, harán barbaridades y se comportarán como salvajes en la red.
  • Los dispositivos permiten leer libros. Si no ves a tu hijo leer ningún libro, plantéate que los lea en su dispositivo, que es como se leen los libros hoy de manera cómoda y eficiente. Enséñales a pedir libros y comics, a leerlos, a marcar las partes que les han gustado, a compartirlos… a leer con las ventajas que tiene hacerlo en un dispositivo electrónico. No, no se van a quedar ciegos por ello. El papel solo es un anacronismo incómodo, que un niño no se sienta atraído por él no es ningún sacrilegio: mientras lea, que lea en un dispositivo o donde buenamente quiera.
  • Los dispositivos no son perniciosos. Lo que es pernicioso es permitir que un niño se pase todas las horas del día jugando con ellos y tirado en un sofá y sin hablar con nadie. O que priorice la comunicación a través del dispositivo a la comunicación en persona con las personas que le rodean. O que esté tan maleducado que no entienda que cuando va a casa de sus abuelos, no puede ignorarlos completamente y pasar todo el tiempo sumergido en la pantalla. Educar mal a tus hijos, hacer dejación de tu responsabilidad o permitirles que hagan todo lo que les dé la gana es pernicioso. Los dispositivos no lo son, solo son una parte más del entorno. Que por cierto, va a seguir ahí toda su vida. Cuanto antes se familiaricen con él, mejor.

 Pero sobre todo, antes de interpretar cualquier estudio o cualquier correlación, hazlo con el adecuado sentido crítico.
Enrique Dans 

sábado, 29 de octubre de 2016

Qué podemos hacer para que lean NUESTROS HIJOS-HIJAS.(1)

  1. Que nos vean leer. El ejemplo es, en educación, el argumento más convincente porque posibilita la imitación, animando al niño o la niña a hacer aquello que hace una persona que tiene prestigio para ella como es su padre o su madre. Además, si yo no leo, ¿cómo voy a decir a mi hijo que leer es muy divertido? ¡Si no me ve leer nunca! Como no es tonto me preguntará: “¿A tí no te gusta divertirte?” O pensará: “Dice eso para que lea, pero no es verdad, leer es aburridísimo”.Y no leerá.
  2. Leerle nosotros. Es una práctica fundamental, tal vez la más importante y eficaz. Sobretodo, con los niños que tienen dificultades para leer y les cuesta gran esfuerzo hacerlo, con repeticiones de palabras o de sílabas, sustituyendo unas letras por otras, que les impide entender el mensaje y comunicarse con el libro. Leer así es aburridísimo. Es como leer en un idioma que no comprendes, y no hay persona humana que pueda leer más de dos minutos en un lenguaje que no entiende. Pero al leerles nosotros, comprenden el mensaje, por lo que disfrutan con lo que oyen, están atentos y se dan cuenta de que en aquellas páginas hay historias divertidas que valen la pena. La lectura constante, gratis, como un regalo, sin pedir nada a cambio y con amor del adulto siempre despierta el interés y las ganas de leer a medio y largo plazo.
  3. Contarles cuentos e historias. Es otra actividad que encanta a los niños de estas edades, aumenta el vocabulario y desarrolla la imaginación además de incrementar los lazos afectivos entre padres e hijos. Contar cuentos no es fácil y a veces nos sentimos un poco torpes, pero se puede aprender con un poco de esfuerzo. Hay estupendos libros que dan muy buenas ideas y tienen cuentos tanto tradicionales como modernos…. y también dos excelentes artículos sobre este tema en Solohijos: El poder de los cuentos y Cómo contar cuentos.
  4. Leer con ellos. Cuando el tutor/a nos dice que a nuestro hijo le cuesta leer y debe “practicar” en casa, no lo hará si lo dejamos solo ante el libro en su habitación. En estos momentos necesita nuestra ayuda y nuestro apoyo para que ejercite durante 10 minutos cada día. Leer con ellos supone, por ejemplo, repartirnos la página, llegando a un pacto: “Yo leo el primer párrafo y tú el segundo, ¿vale?”. Leer con ellos requiere que nuestra actitud sea positiva, nunca crítica con sus errores, porque él se ha de sentir cómodo y, lo más importante, con ganas de leer al día siguiente otra vez. Si tiene dificultades para descifrar una palabra se le dice entera sin más, sin esperar a que él haga un gran esfuerzo de análisis que lo agote. Cuando lea una palabra por otra, por ejemplo, “camino” por “camión”, se le puede decir: “Es verdad, podría decir camino porque empieza igual y se parecen mucho, pero dice camión”, porque es importante justificar siempre sus errores que nunca son voluntarios. Y por último, una regla de oro: siempre un poco menos. Es mucho mejor hacer dos sesiones de cinco minutos que una de quince.


miércoles, 26 de octubre de 2016

Aventuras de un enemigo de Halloween

Valor Educativo Buenos hábitos
Idea y enseñanza principal Un simpático cuento que aprovechar la fiesta de Halloween para recordar a los niños la importancia de cuidarse los dientes y comer sano
Ambientación La noche de Halloween
Personajes El ratoncito Pérez y los monstruos

Cuento 


La gente piensa que Halloween asusta a los niños, pero hay alguien muy famoso a quien le da mucho más miedo: el ratoncito Pérez. Y es que todos los dulces de Halloween acaban en las bocas de los niños, que olvidan lavarse los dientes, que se les van estropeando… Y para cuando se los tiene que llevar el ratón, están hechos un desastre.
Por eso Pérez decidió viajar a la tierra de los monstruos para detener aquella locura de dientes enfermos. Sin embargo los monstruos no estaban dispuestos a quedarse sin la única oportunidad en que podían acercarse a sus amigos los niños. Cualquier otro día del año, si un monstruo de verdad se acercaba a un niño se montaba una buena…
El ratoncito Pérez tampoco iba a renunciar, y decidió cargarse la fiesta de Halloween. Un año pensó:
- Daré la vuelta a los carteles que indican el camino hacia las ciudades. Así los monstruos se perderán.
Pero resultó que los monstruos ni siquiera los miraban porque no sabían leer. Otro año dijo:
- Ya sé, llevaré miles de ovejas golosas para que se coman las golosinas que guardan los monstruos para la fiesta.
Y lo consiguió. No dejaron ni una, pero comieron tantos dulces que se volvieron ovejitas de caramelo. Y los monstruos las repartieron por el mundo con tanto éxito que el ratoncito Pérez tuvo la peor cosecha de dientes de su vida.
Para la siguiente ocasión, preparó un plan muy arriesgado
- Ayudaré a escapar de la cárcel a los monstruos más malvados y que peor tratan a los niños. Darán tanto miedo que nadie querrá otro Halloween.
En secreto y muerto de miedo, la noche de Halloween liberó a aquellos brutos y los acompañó hasta la ciudad. Esperaba que montaran un gran lío, pero cuando llegaron y vieron los disfraces, creyeron que todo era un fiesta sorpresa para ellos. Se sintieron tan felices y emocionados que se portaron fenomenal y durante horas cubrieron con sus peludos abrazos y sus babosos besos al ratoncito. Se volvieron tan buenos, que nadie pensó en volver a encerrarlos.
Desesperado por tantos intentos fallidos, el ratón Pérez estaba dispuesto a gastar toda su fortuna.
- Compraré todo el azúcar y lo tiraré por los ríos y lagos del mundo. Sin dulces no habrá fiesta.
Pero no sabía el ratoncito que los monstruos tenían sus propios huertos de golosinas, y que al regarlas con agua dulce tuvieron la mejor cosecha de la historia…
Viendo que nada podía arruinar la fiesta que tanto querían niños y monstruos, se le ocurrió que igual solo necesitaba cambiarla un poco. Y al pensar en los huertos de golosinas de los monstruos, tuvo una idea... se acercó una noche a escondidas y plantó algunas cosas más: caramelos sin azúcar, frutas, gominolas de pasta dentrífica… y hasta un árbol de cepillos de dientes. Los monstruos eran tan brutos que ni se dieron cuenta y, cuando prepararon las bolsas de golosinas para el año siguiente, en todas metieron los sanos productos plantados por Pérez.
El plan resultó todo un éxito porque, al ver entre las golosinas un cepillo de dientes, ningún niño se olvidó de cepillarlos, y no pudo decir que no encontraba el cepillo. Así, los monstruos salvaron su fiesta, los niños comieron sus dulces y el ratoncito Pérez recogió ese año los mejores dientes que podía recordar.
Y a los papás y a las mamás también les gustó la idea. Por eso ahora, entre todos los regalos y dulces que se reparten en Halloween, cada vez es más fácil ver cepillos de dientes, fruta sana y golosinas sin azúcar.


Autor.. Pedro Pablo Sacristan

viernes, 7 de octubre de 2016

EL EXTRAÑO PROFE QUE NO QUERÍA A SUS ALUMNOS


Valor Educativo Amor y perdón

Idea y enseñanza principal El amor es la fuerza más poderosa para cambiar a las personas

Ambientación La escuela de un pequeño pueblo

Personajes Un profesor y sus alumnos


Había una vez un ladrón malvado que, huyendo de la policía, llegó a un pequeño pueblo llamado Sodavlamaruc, donde escondió lo robado y se hizo pasar por el nuevo maestro y comenzó a dar clases con el nombre de Don Pepo.
Como era un tipo malvado, gritaba muchísimo y siempre estaba de mal humor. Castigaba a los niños constantemente y se notaba que no los quería ni un poquito. Al terminar las clases, sus alumnos salían siempre corriendo. Hasta que un día Pablito, uno de los más pequeños, en lugar de salir se le quedó mirando en silencio. Entonces acercó una silla y se puso en pie sobre ella. El maestro se acercó para gritarle pero, en cuanto lo tuvo a tiro, Pablito saltó a su cuello y le dio un gran abrazo. Luego le dio un beso y huyó corriendo, sin que al malvado le diera tiempo a recuperarse de la sorpresa.
A partir de aquel día, Pablito aprovechaba cualquier despiste para darle un abrazo por sorpresa y salir corriendo antes de que le pudiera pillar. Al principio el malvado maestro se molestaba mucho, pero luego empezó a parecerle gracioso. Y un día que pudo atraparlo, le preguntó por qué lo hacía:
- Creo que usted es tan malo porque nunca le han querido. Y yo voy a quererle para que se cure, aunque no le guste.
El maestro hizo como que se enfadaba, pero en el fondo le gustaba que el niño le quisiera tanto. Cada vez se dejaba abrazar más fácilmente y se le notaba menos gruñón. Hasta que un día, al ver que uno de los niños llevaba varios días muy triste y desanimado, decidió alegrarle el día dándole él mismo un fuerte abrazo.
En ese momento todos en la escuela comenzaron a aplaudir y a gritar
- ¡Don Pepo se ha hecho bueno! ¡Ya quiere a los niños!
Y todos le abrazaban y lo celebraban. Don Pepo estaba tan sorprendido como contento.
- ¿Le gustaría quedarse con nosotros y darnos clase siempre?
Don Pepo respondió que sí, aunque sabía que cuando lo encontraran tendría que volver a huir. Pero entonces aparecieron varios policías, y junto a ellos Pablito llevando las cosas robadas de Don Pepo.
- No se asuste, Don Pepo. Ya sabemos que se arrepiente de lo que hizo y que va a devolver todo esto. Puede quedarse aquí dando clase, porque, ahora que ya quiere a los niños, sabemos que está curado.
Don Pepo no podía creérselo. Todos en el pueblo sabían desde el principio que era un ladrón y habían estado intentado ayudarle a hacerse bueno. Así que decidió quedarse allí a vivir, para ayudar a otros a darle la vuelta a sus vidas malvadas, como habían hecho con la suya. Y así, dándole la vuelta, entendió por fin el rarísimo nombre de aquel pueblo tan especial, y pensó que estaba muy bien puesto.


Autor.Pedro Pablo Sacristán

lunes, 3 de octubre de 2016

UNO DE LOS ERRORES DE LOS BUENOS PADRES



No nos engañemos. Salvo algunas deplorables excepciones, todos somos buenos padres. O al menos eso pensamos: queremos lo mejor para nuestros hijos, estamos dispuestos a hacer renuncias por ellos, les queremos.
Pero tampoco nos engañemos. Con honrosas excepciones, tampoco lo estamos haciendo demasiado bien: no sabemos enseñarles respeto, o el valor del esfuerzo y el sacrificio, a mirar más allá de lo inmediato…
Que levante la mano quien no lo hace bien a propósito ¿Nadie? ¿Se puede decir entonces que todos queremos hacerlo bien?
En absoluto. Lo que queremos muchas veces los padres no es hacerlo bien, sino no hacerlo mal. Y no es un juego de palabras: son dos cosas bien distintas. Y sus efectos son muy diferentes.
Quien educa con miedo a equivocarse, quien educa para no fallar, hace mucho menos. “Yo nunca haría eso, no sea que…”, “Por si acaso, mejor no”, “Vamos a esperar a ver qué es lo que le gusta, porque nunca se sabe”,… Siempre hemos pensado, ante una pregunta de la que no sabemos la respuesta, que es mejor callarse que decir una tontería. Pero en educación eso no funciona así. La inacción y la falta de iniciativa tienen un coste mayor que poner en marcha algo que no funcione bien. Porque de lo que no funciona se aprende. De lo que no se hace, no se aprende. Y hay mucho que aprender. Como, por ejemplo, aprender a educar a cada hijo. Son distintos, y se educan uno a uno.
Quien educa con miedo al fallo también es como una veleta. No tiene convicciones, apunta donde sopla el viento.  Pero educar es guiar, mostrar el camino, y no se puede avanzar cambiando de dirección cada dos por tres. Así, lo único que se consigue es quedarse en el sitio de salida. Aunque sigamos un camino algo equivocado, si lo seguimos con decisión, avanzaremos hasta donde no se pueda seguir, y descubriremos que no era el camino adecuado. Entonces podremos dar la vuelta y caminar en otra dirección. Si hacemos eso, cuando volvamos al punto de inicio dejaremos atrás a todos aquellos que siguen dando vueltas sin llegar nunca a avanzar.
Por eso hay que educar sin miedo al error.Si eres padre o madre te vas a equivocar mil veces. Pero si lo haces con criterio y convicción, tus hijos y tú iréis aprendiendo, y terminaréis avanzando. Como ves, después de todo, el miedo al error, en educación, es un gran error.

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