jueves, 12 de diciembre de 2019

EL ORIGEN DEL ÁRBOL DE NAVIDAD


Uno de los elementos más característicos de la Navidad es el árbol. Decorado con cintas, bolas de colores, luces y otras ornamentaciones, el árbol contribuye a crear un ambiente navideño allá donde se coloca. Es tradición en muchos lugares adornar el árbol el 13 de diciembre, día de Santa Lucía, una fecha en la que se suelen instalar las ferias y mercadillos donde se puede comprar todo el material necesario para la decoración navideña. Si bien existen varias teorías en torno al origen de esta tradición, una de las más extendidas defiende que proviene de los celtas de Europa central, quienes empleaban árboles para representar a sus dioses. Coincidiendo con la fecha de la Navidad cristiana, celebraban el nacimiento de Frey, dios del Sol y la fertilidad, adornando un árbol. Tenía el nombre de Idrasil (Árbol del Universo), en su copa se hallaba el cielo y en sus raíces más profundas se encontraba el infierno. Posteriormente, tras la evangelización de esos pueblos germánicos, los cristianos tomaron la idea del árbol para celebrar el nacimiento de Cristo. Se cree que el primer árbol de Navidad, tal y como lo conocemos en la actualidad, apareció en Alemania en 1605. La costumbre de adornar árboles para dar la bienvenida a la época navideña arraigó en Alemania y en los países escandinavos durante el siglo XVII y se expandió a Gran Bretaña en el siglo XVIII gracias a la monarquía. Jorge III, coronado soberano de Inglaterra en 1762, y su mujer, Carlota de Mecklemburgo-Strelitz, natural de Alemania, fueron los primeros en adornar su palacio con un abeto. Pero esta costumbre palaciega no llegó a los hogares británicos hasta principios del siglo XIX. Fue Alberto de Sajonia, noble alemán nacido en Coburgo, quien puso de moda el árbol de Navidad poco después de su matrimonio con la reina Victoria. La alta sociedad victoriana cayó hechizada por la magia del abeto navideño del palacio de Windsor. El monarca consorte trajo consigo el ritual germano de reunir a las familias en torno al árbol de Navidad. En su memoria perduraban aquellos momentos en que los mayores buscaban cualquier excusa para que niñas y niños salieran de casa y aprovechar entonces para adornar el árbol con frutas y juguetes la misma noche del 24 de diciembre.

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