viernes, 27 de enero de 2023

DIA DE LA PAZ


                                     PRONTO CELEBRAMOS EL DÍA DE LA PAZ



 

martes, 3 de enero de 2023

AÑO NUEVO


 

Cuenta la leyenda que hay un modo de conseguir que el año que empieza cumpla casi todos nuestros sueños. Según esa creencia el tiempo nace y envejece. Se encarna cada año y vive bajo el nombre que le damos. El 31 de diciembre coinciden por un segundo la personalización del año nuevo, como un niño, y del viejo, que ya se ha convertido en un anciano. Cuando se cruzan, el año que acaba sólo tiene un momento para aconsejar al pequeño que llega.

Según esa tradición, hay un modo de lograr que desde el 1 de enero nuestro tiempo nos regale preciosas vivencias y días felices. Al parecer, el mayor miedo del tiempo consiste en desaparecer. Dicen que odia los relojes de arena porque le recuerdan lo efímero de su paso por la vida de los hombres.

En esa creencia se basan los que conjuran al tiempo con tarritos de cristal. Todos los que conocemos esa costumbre, antes de que acabe el año, compramos un frasco de cristal mientras nos concentramos en concederle la inmortalidad al año que va a empezar.
En él guardaremos los recuerdos maravillosos de felicidad que el año nuevo nos regale.

Cada vez que sucede algo digno de ser recordado… lo apuntamos en un papel y los guardamos en el frasco para no olvidar que ese año nos regaló …

Todo lo bueno que nos suceda ha de ser convenientemente anotado.
Si es cierto lo que cuenta esa leyenda, cuando el año que se va y el que empieza se crucen… el que nos deja le dirá al recién llegado que los días felices que nos depare  serán eternos, y que se guardarán en un frasco de cristal con su nombre.
Antes de dar las doce y tomar las uvas abriremos la tapa, meteremos el primer papel con el nombre de nuestro año nuevo y diremos en voz alta el conjuro:

“A lo malo… olvido

       y  el recuerdo alegre

al  futuro… vivo”

Con ese conjuro nos comprometemos a conceder la inmortalidad a todos los días y vivencias buenas que nos depare el año.

El tarrito se irá llenando tanto… ¡que lo más probable es que tengamos que comprar otro antes de que acabe el año!

Os deseamos… ¡Muchos “papelitos de felicidad” en 2023!

miércoles, 21 de diciembre de 2022

LOS ZUECOS DE PEDRO



 

Pedro era un niño que había perdido a sus padres y vivía con su tía, una mujer muy egoísta y avariciosa. Ella nunca le demostraba cariño. Ni siquiera le felicitaba por su cumpleaños. El pequeño, sin embargo, tenía un corazón bondadoso. Su tía era tan avara, que desde hacía tiempo no le compraba zapatos. Pedro se tallaba él mismo unos zuecos con un poco de madera. 


El 24 de diciembre, día de Nochebuena, Pedro estaba muy nervioso ya que sabía que esa noche vendría Papá Noel. Estaba deseando llegar a casa para dejar sus zuecos junto a la ventana para que Santa Claus le dejara algún regalo u obsequio.

Sin embargo, al salir de la Misa del Gallo, Pedro vio a un niño muy pobre que tiritaba de frío en un rincón de la acera. No tenía zapatos y vestía de blanco. A Pedro le dio tanta pena, que se quitó uno de sus zuecos y se lo ofreció al niño.

Al regresar a casa, la tía de Pedro se enfureció al verle.

- ¡Ya has perdido uno de tus zuecos! - le gritó al niño - Ahora tendrás que tallar otro zapato con uno de mis troncos para la chimenea. ¡Me lo tendrás que pagar! Por ser un niño malo, esta noche en lugar de Papá Noel, vendrá el tío Latiguillo y te traerá carbón.

Pedro se fue muy triste a su cama. Pero antes dejó el zueco que le quedaba junto a la chimenea. 

Al día siguiente, Pedro se llevó una gran sorpresa. Se levantó muy temprano, porque apenas podía dormir, y junto a la chimenea descubrió todos los regalos que deseaba recibir: abrigos, ropa nueva, zapatos, cuadernos para el colegio y algún juguete. Pedro fue corriendo a la ventana y al mirar al cielo, descubrió el trineo de Papá Noel que se alejaba. A su lado, viajaba un niño vestido de blanco.

¿Sabes quién era?

 El niño al que le regaló su zueco

 

jueves, 1 de diciembre de 2022

OTRO AÑO QUE SE VA

 

En enero vende abrigos el tendero.

En febrero busca la sombra el perro.

En marzo “marcillo”, viento, sol y “granicillos”.

En abril saca el paraguas que la lluvia va a venir.

Mayo es el mes de las flores y cantan los ruiseñores.

En junio llegan a casa las famosas calabazas.

En julio las vacaciones.

En agosto hay que salir a la playa o el jardín.

En septiembre a vendimiar y a comer uvas con pan.

Octubre ¡qué mes más raro!, ni es invierno ni es verano.

En noviembre llega el frío y hay que ponerse el abrigo.

Diciembre es un mes alegre en medio de frío y nieve.